viernes, 24 de noviembre de 2017

Déjate caer: media crónica del concierto de Café Tacvba

Para Argelia, porque sólo ella entiende el fanatismo tacvbero
Para Diego, porque seguramente me hubiera hecho reír mucho
Para Héctor, porque me ama
Para Gerardo, Ale y todos los que tuitearon, porque salieron a nuestro rescate 





Aunque últimamente la RAE ha tomado decisiones controvertidas, a veces sigue siendo muy precisa:

Fanático, ca. 
Del. lat. fanaticus. 

1. adj. Que actúa con fanatismo.
2. adj. Preocupado o entusiasmado exageradamente por algo. c.s. Es un fanático de la música. 


Yo soy fanática de Café Tacvba y así como dice la definición, me preocupo y entusiasmo exageradamente por sus discos y conciertos. Los conocí desde que nacieron: ellos con su Café Tacuba y yo en la secundaria. Ellos cantando sobre su Chica Banda y yo lidiando con esa cosa que se llama adolescencia. Desde entonces, los he acompañado y me han acompañado sin decepcionarme. Me gusta mucho que su música evoluciona conmigo (¿o yo con su música?): en aquellos años me identificaba con "Esa Noche" y ahora me identifico con "De este lado del camino", porque, ¡carajo!, no hay mejor placer en la vida y nada cuesta tanto como decir: "he esperado tanto tiempo, tanto, tanto que ahora que he llegado a mí solo quiero decir que sí: me amo". 

En estos años he ido a casi todos su conciertos. El primero, recuerdo bien, en el Metropolitan cuando presentaban el Revés/Yo soy y; el último, hoy en la Arena Ciudad de México para el cierre del Niu Güeis Tur 2017. Les he dado el beneficio de la duda muchas veces: cuando hicieron el súper fresa concierto en el Infield del Hipódromo, cuando hicieron el súper carísisisimo concierto ahí mismo para presentar el Objeto antes llamado disco o, cuando escucho y veo sus proyectos independientes. He soportado estoicamente diluvios, conatos de aplastamiento en el Zócalo capitalino, críticas y comentarios de fans y no fans sobre-sus-últimos-discos-y-la-neta-es-que-no-son-tan-buenos-o-¿a-poco-van-a-llenar-el-Foro? con tal de estar en su concierto. Desde luego, jamás, jamás llego tarde... una vez que empieza la magia brinco, grito, canto, me entrego absolutamente al momento. Soy una fan respetuosa, porque su vida privada me vale (hace poco me enteré de sus parejas y que tenían hijos, porque respeto su privacidad... salvo lo que Joselo comparte con todos en sus columnas de los viernes). A mí lo que me gusta es su música y lo que dice. 

El concierto de hoy fue muy diferente. No llegué tarde, por lo que escribiré más abajo, entré al concierto a las 10.45pm, justo cuando Rubén decía "esto se está acabando". ¡Chale! Alcancé a escuchar "53100" y la retahila de éxitos que le siguió:  "Las Flores", "Chica banda", "Déjate caer", "El baile y el salón", "Aviéntame" y el nuevo éxito "Jei Beibi". 

¿Me gustó escuchar las canciones? Sí. ¿La banda se prendió? Sí. ¿Rubén fue simpatiquísimo? Sí. ¿Joselo, Meme y Quique tocaron bien? Sí. ¿Tocaron "De este lado del camino" la que quería? Sí. Es todo lo que puedo decir del concierto, no tengo más información, no tengo elementos suficientes para compararlo con anteriores, ni podría decir si fue o no un buen concierto, porque no escuché casi nada de las canciones tocadas antes de las 10.45pm (a lo lejos escuché un par), no sentí la vibra del evento, no disfruté el momento. Ojalá pueda ir pronto a uno nuevo para quitarme este pésimo sabor de boca de la noche.


***

8.45pm. 
Héctor y yo llegamos a la Arena Ciudad de México. Entrando preguntamos a una señorita con chaleco amarillo cómo podríamos llegar a nuestros lugares. Sin decir nada nos señaló un elevador. Fuimos. Otra señorita de chaleco amarillo dijo que no servía, que había que ir por la rampa. Seis pisos subimos, a paso lento, porque fue un día pesado: veníamos de trabajar, yo de San Jerónimo y Héctor del Ajusco. La Ciudad de México con tráfico pre-navideño no nos permitió el lujo de irnos a cambiar a la casa, preferimos desde temprano, dejar el auto, usar el metro y caminar. Así que ya veníamos cansados y por eso no nos apresuramos. Todavía había tiempo. Nunca empiezan puntuales. Con toda calma podemos llegar a nuestros lugares y hasta comprarnos una chela y un jocho o palomitas, pensamos. Finalmente llegamos al último piso. Casi inexistente señalización y poco clara. Solo por lógica deducimos por dónde ir. Eran ya las 9.05pm. Héctor se adelantó un poco y me dijo que ya casi estábamos ahí. Fue lo último que escuché, porque acto seguido, me resbalé y caí. Sentí el dolor en el tobillo, todo se dobló. Grito de dolor. Unas personas buscando sus lugares me ayudaron y me reincorporé. Héctor me dio su hombro para apoyarme. "No puedo caminar", le dije a esa cara de preocupación que ya me conozco bien. "Busca a alguien para que me vean y nos ayuden a llegar a nuestros lugares". Héctor se fue. Regresó con dos personas: "ya les avisamos y ahorita vienen." 

9.15pm.
Empezó el concierto. Gritos de emoción dentro del recinto. Estaba tan adolorida que ya no recuerdo siquiera cuál fue la canción con la que abrieron...

9.30pm. 
Llegaron tres personas con chalecos azul y rojo, donde se alcanzaba a leer "Brigada. Primeros auxilios". Traían una silla y me pidieron que me sentara. Abrieron un muy pobre botiquín. Lo examinaron como quien abre por primera vez una caja y se maravilla con su contenido. "¿Qué le pasó, señorita? Voy a mover su pie y me dice si le duele". Mi respuesta fue un grito de dolor. "No puedo caminar, creo que tengo una fractura", dije. El pobre pasante que me estaba atendiendo estaba más espantado que yo. "No, SOLO es un esguince, pero no, si fuera fractura le dolería más". Mientras hablaba tímidamente volteaban a ver a sus otras dos compañeras mucho mayores que él: una no dejaba de susurrarle algo a un walkie-talkie... la otra con la mirada en otro lado. Ninguno se atrevía a vendar el pie, darme medicamento o hacer algo... A lo lejos, otros dos de chaleco naranja se acercaban poco a poco, pero se detuvieron en un punto y ya no llegaron hasta donde estábamos... El pasante me colocó una bolsa con hielos...

Pasaron diez minutos sin que nadie dijera nada. Las tres personas que estaban ahí solo se veían y susurraban.

9.40pm. 
--¿Me podría por favor traer al responsable para que, por lo menos, me venden el pie, traigan una silla de ruedas, nos metan a nuestro lugar y me digan cómo asumirán los gastos de mi lesión, porque cuando veníamos caminando una persona de limpieza recién había pasado un trapeador por aquí?
--¡Eeeeh, ehh, eeeh, eeeesquenosotrosnosomosdeaquísoloestamosporsipasaunaemergencia... dijo el pobre pasante, vendándome el tobillo como Dios le dio a entender, mientras sus dos compañeras sigilosamente se alejaron...
--¡Héctor, que no se vayan! ¡Nos tienen que ayudar!

Héctor corrió a alcanzarlas hasta donde se habían juntado con los otros dos de chaleco naranja. Algo le dijeron los de chaleco naranja y se lo llevaron por un elevador. Los otros tres de chaleco azul y rojo se quedaron a lo lejos, pero a la vista...

9.50pm. 
Yo ahí, sentada sola sin saber qué iba a pasar o dónde estaba Héctor. Mi teléfono sin señal y sin poder comunicarme con él. El mal vendaje del pie pronto hizo que los dedos se pusieran morados. Les grité a los de chaleco rojo y azul para que me lo quitaran. No hicieron caso. Dos personas de limpieza pasaron y les pedí que, por favor, les dijeran a los de chaleco que necesitaba su auxilio. No hicieron nada. 

9.57pm. 
Luego de muchos intentos, por fin, entró señal a mi celular. Les pedí a un par de amigos que, por favor, tuitearan lo que estaba pasando y que no había recibido ayuda. A los pocos minutos Héctor regresó: "no, que no van a hacer nada. Van a mandar una silla de ruedas pero nada más. Es todo lo que van a hacer". Simplemente no podía creerlo. 

10.10pm.
Un señor de chaleco azul y rojo que antes no había visto se acercó a mí... atrás de él los otros tres que antes me habían "atendido".  Lo empecé a grabar. 
--Señorita, primero que nada le pido que apague su teléfono.
--No, señor, no lo voy a pagar, porque llevo más de una hora esperando que me atiendan y nadie me auxilia. El concierto que vine a ver empezó hace más de 40 minutos y aquí estoy afuera, con el pie lastimado, sin que nadie me atienda adecuadamente, ni me dé razones.

El señor, ni tardo ni perezoso, empezó con ese deporte que tantísimo nos encanta: 

--Entonces, cuénteme lo que pasó.. ¿usted venía corriendo y se resbaló?
--No, señor, yo no venía corriendo, íbamos caminando mi esposo y yo y me resbalé, porque el piso estaba mojado. 
--No es verdad, no hay rastros de eso. 
--La señora de la limpieza trapeó. Seguramente ahora ya se secó, pero cuando yo pasé estaba resbaloso. 

Me revisaba el pie, abría su botiquín, ponía atención a lo que le susurraban los otros tres.

--¿Y se cae muy seguido cuando trae tacones?
--¿Qué tiene que ver que traiga tacones? Sus elevadores no sirven, las personas que dan instrucciones no saben nada y trapean los pasillos sin tomar las precauciones debidas. Nada tiene que ver que traiga tacones. Lo que quiero es que me atienda, me lleve a mi lugar y me diga cómo me van a reembolsar los gastos médicos de esta lesión. 

Pausa. 

--¿Y se ha lastimado los tobillos anteriormente?
--No tengo que responder a sus preguntas, porque lo que usted está haciendo es revictimizándome. Nada tiene que ver que traiga tacones o mi historial médico. Ustedes tienen que hacerse responsables de esta lesión, porque me pasó en sus instalaciones. 
--Sí, señorita, pero nosotros no somos los responsables, nosotros solo trabajamos aquí. 
--Yo lo sé, pero ustedes son la única cara que hasta ahora he visto, yo le pido que le llame a su superior o a quien esté encargado para que me de digan qué va a pasar.

Silencio. 

El señor terminó de vendarme el pie (ahora sí con una técnica decente) y me explicaron que me llevarían a un lugar dentro del auditorio, donde pudiera estar con silla de ruedas "pero como sus boletos no están en esa zona, a ver qué podemos hacer con su esposo". Les volví a preguntar a los cuatro por el responsable del recinto. Por su nombre. Por su cargo. Por un teléfono o medio de contacto para darle seguimiento al problema.  Silencio sepulcral.  "Muy bien, ya procederé por las vías adecuadas. A dónde sea que me lleven tendrán que conseguirle un lugar a mi esposo, porque vengo con él", concluí. 

Me voltearon y llevaron en silla de ruedas hacia la zona que originalmente me tocaba. En cuanto subí la mirada estaba una hermosa pantalla que transmitía nada más y nada menos que el concierto que había ido a ver. "¡Ni siquiera fueron para ponerme en una posición desde la que pudiera ver", pensé. Tomamos un elevador que, por error se abrió en la zona VIP de la Arena. "Mira, Héctor, ¿ya viste cómo está el piso aquí? ¡Con alfombra! Pues sí, ¿verdad? No se les vaya a caer alguien aquí porque entonces sí se les arma". 

A mi mente vinieron los pisos de los lugares donde he visto a Café Tacvba:

1. Auditorio Nacional: recubrimiento de plástico con elementos antiderrapantes. 
2. Foro Sol: vil, sólido y macizo cemento. Tartán en el acceso general. 
3. Infield del Hipódromo: tartán, arcilla y pasto. 
4. Carpa del Hipódromo: alfombra. 
5. Palacio de los Deportes: vil, sólido y macizo cemento.
6. Metropolitan: vil, sólido y macizo cemento. 
7. Hammerstein Ballroom en Nueva York: tartán. 

A mi mente vinieron los conciertos a los que he ido en tacones, porque fueron en día laboral y no tuve tiempo de ir a casa a cambiarme:

1. Franz Ferdinand. Auditorio Nacional. 
2. Caifanes. Auditorio Nacional. 
3. Arcade Fire. Palacio de los Deportes. 
4. Depeche Mode. Foro Sol. 
5. Los Tres. Metropolitan. 

Huelga decir que en ninguno me he caído, ni lastimado.

10.45pm. 
Entré al concierto, justo cuando Rubén decía "esto se está acabando". Me explicaron que me dejarían ahí y que al final me llevarían a mi auto ("¿cuál auto, si venimos en el metro, metrobus y caminamos?"). Me acomodé y ya no encontré a Héctor. El chico que me "atendió" primero me dijo que estaba afuera. "¿Por qué afuera, con quién está? Espero que no estén obligándolo a firmar algo. Por favor, lléveme con mi esposo". Luego de mucha insistencia, el pobre pasante me sacó del lugar. Ahí estaba el último de chaleco rojo y azul que me atendió y revictimizó explicándole por enésima vez que había sido mi culpa por "venir con tacones". 

10.50pm. 
Ya estábamos ahí. Disfrutemos. 

El de adelante de mí pidió una chela. El vendedor se acercó justo en frente de dónde yo estaba. Piso el descanso de la silla de ruedas donde estaba mi pie lastimado. Ya le había visto las negras intenciones y quité el pie antes de que me lastimara: "Oiga, ¿ya vio que estoy en silla de ruedas y que tengo el pie lastimado?". ¡Ups, disculpe, no la vi".  ¡Pff!  "En circuitos dando vueltas yo te encontré", cantaba Joselo...


***


Algún punto después de que se acabó el concierto (para ese momento, el tiempo simplemente ya no importaba, sigue un mes de inmovilización...) 
Volvieron el señor que me puso el último vendaje, el pobre joven que me "atendió" primero, las otras dos mujeres de chalecos y un nuevo señor con sudadera de la CONADE. Por los tuits, Gerardo y su hermana supieron que estaba ahí y se ofrecieron a llevarnos de regreso a casa. Algo complicado que pudieran llegar a dónde estábamos. Cuando por fin llegaron, fuimos hasta el último piso del estacionamiento nada más para que no me quedara duda alguna: no hay las mínimas condiciones de accesibilidad. El lugar no tiene ningún espacio especial para salir (todos mis acompañantes me iban haciendo "casita" para la que la gente no me lastimara), no hay elevadores especiales, no hay rampas en el estacionamiento. ¡Una belleza absoluta!


***

El día empezó muy frío y muy temprano. ¡Brrr! Pero no importa, porque ¡hoy voy a ver al Café Tacvba!" 


Fui a mi clase de yoga. Me bañé. Desayuné. "¡Hijole! No me va a dar tiempo de regresar a cambiarme, me llevaré los tacones más bajitos que tengo para poder caminar y tomar el metro". Llegué a San Jerónimo a una cita de trabajo, previa a una reunión importante. Nos vimos en un restaurante, donde casi me roban la cartera dos mujeres que se metieron a... supongo que a ganarse el día con el dinero ajeno, pero que por suerte, el administrador cachó antes de que pudieran salir corriendo con mi cartera, que solo tiraron en el piso. "¡Pff, pero no importa, porque ¡hoy voy a ver al Café Tacvba!"

Ruda reunión que acabó a las 6.30pm. "¡Pff!, pero no importa, porque ¡hoy voy a ver al Café Tacvba!" 



40 minutos de espera para tomar un transporte que me llevara al metro Barranca del Muerto. Metro. Metrobus. Caminar un poco. "Pero no importa, porque ¡ya llegué a ver al Café Tacvba!" 

***

El año fue complicado para todos. Ya viene Navidad, el sismo también tuvo consecuencias en las finanzas familiares. No está Diego, que siempre va. Argelia (la otra fan de CafeTa y la única que entiende mi fanatismo) dijo que por esta vez pasaban ella y Bruno, porque tampoco había lana. 

***

Café Tacvba anunció el concierto apenas empezada su gira. Dos cosas pasaron por mi mente en cuanto me enteré: 

1. ¿Por qué en la Arena Ciudad de México? Recién inaugurada fui a ver a James y no me gustó tanto. 
2. Falta mucho, hay tiempo para aprender y entender el nuevo disco. 


***

Entiendo que los accidentes pasan (de hecho, lo entiendo muy bien), con lo que no puedo es con la negligencia y el valemadrismo de esta conocida familia de empresarios que, por mucho, me parecen la peor de México (¡y vaya que hay de dónde escoger!). Todo lo que pasó me parece terrible: 

1. El pobre pasante de médico o enfermero sin preparación suficiente y que, aún así, lo mandaron a lidiar con una mujer enojada.
2. La prepotencia e insensatez de los demás paramédicos, enfermeros o lo que hayan sido. 
3. La total falta de madre de los encargados de la empresa que jamás salieron a dar la cara. 
4. Que le hayan dicho a Héctor que la culpa era mía por ir de tacones. 
5. Que sólo reaccionaran cuando empezamos a tuitear. 

Además, es un lugar que tampoco se preocupa por la accesibilidad (supongo que la culpa es de las personas por no poder caminar) y ¡por Dios, esos pisos! ¡No pueden poner pisos resbalosos en pasillos por donde salen miles y miles de personas!

Nunca pido que compartan mis crónica concierteras, pero esta vez sí. A ver si llega a los ojos del Café Tacvba para que no vuelvan a hacer un concierto en lugares así, porque perderán a su fan. A esta súper fan, que a ver cómo le hace, pero llega a los conciertos. No soy ingenua, habrán tenido razones financieras importantes para elegir la Arena Ciudad de México y, claro, son new age y tal, pero todos tenemos que comer y asegurarnos un futuro. Tampoco soy fanática del amo de los boletos (TM), pero por lo menos en sus lugares, tienen bastante más preparación y poquita más de madre. Así que espero que esto llegue a sus ojos para que decidan mejor el próximo concierto. Las actitudes y la experiencia de hoy van en contra de lo que dicen que creen y de lo que pregonan en sus canciones. 

Claro, ya sé lo que me dirán: ¿qué más les da perder un fan? ¡No manches, Atzimba, aunque tú dejes de ir a ese lugar, miles de miles de miles de personas seguirán yendo!  Quizá, pero es peor quedarse cruzada de brazos y echarse culpas que no vienen ni al caso. Además, uno de mis clientes favoritos me ha enseñado que cada compra que hacemos es un voto por el mundo que queremos y en mi pequeño negocio (pequeño comparado con los que tienen estos empresarios) he entendido el valor de una compra. Quizá no sirva de nada, pero quizá sí. ¡Qué diferente sería el mundo si exigiéramos lo que nos corresponde! 











sábado, 23 de abril de 2016

Guns N' Roses

Para Canek, Tona, Diego, Héctor y Santiago

Para los de 1991 y los que somos ahora: Gladys, Edgar


Ciudad de México, 19 de abril de 2016.


She´s got a smile that it seems to me 
reminds me of childhood memories 
where everything 
was as fresh as the bright blue sky


Lo pensé mucho cuando anunciaron su gira. No era una decisión fácil. ¿Axl? ¿Ya lo viste? Seguro ya no se mueve, ni canta. No, mejor quedarse con la imagen de aquel Axl vigoroso de 1992. Pero… ¡es que es Guns! ¡Guns!

Héctor tiene la tarjeta, así que ese día (el de la preventa) estaba ya lista a las 10.50am para comprar los boletos. No había escuchado a nadie que quisiera ir con nosotros. Edgar dijo que no quería ver la decadencia de la banda y que prefería guardar el recuerdo de las buenas épocas. Héctor sugirió comprar cuatro boletos, alguien querrá ir al final. Los compré. Respiré. Que sea lo que el Dios de Rock quiera. Ni tardo, ni perezoso, Canek escribió: "¡Yo quiero los boletos!". Cosa rara, porque Canek casi no viene a México y, además, se estaba preparando para la Ruta Monarca... "Guns o Ruta Monarca" puso unos días después. Para mí, la respuesta era obvia. Para la familia tal vez no tanto, pero ¡caray! Ruta Monarca hay casi cada año, Guns no. 

Me olvidé del asunto. Ese puente lo iba a cruzar hasta que estuviera ahí. Faltaban algunos meses todavía. 




***


Now and then when I see her face 
she takes me away to that special place 
and if I stared too long 
I´d probably break down and cry


Era 1991, había entrado un poco antes a la secundaria en el Liceo Mexicano Japonés. El inicio no había sido fácil. Tenía 13 años. ¡Qué sabía yo de nada! Era muy tímida y miedosa. Nunca había tenido contacto con el mundo oriental y de Japón sólo sabía que estaba lejísimos. Todos en la nueva escuela parecían de otro planeta. No me hablaban, por mucho tiempo pensé que no hablaban español; yo había reprobado con 3.5 el curso propedéutico del japonés, así que la posibilidad de hacer amigos se veía lejana... 

Marx aprieta, pero no ahorca.

Primero conocí a Gladys. Igual que yo, recién llegaba al Liceo, a México y a la vida. Venía de Argentina. ¡Órale! Hicimos click de inmediato. Luego siguió Jimena. También recién llegada al Liceo. Ella tenía la ventaja de ser inteligente, casi puedo jurar que para cuando entramos ya hablaba perfecto japonés, pero tampoco se sentía bien en el Liceo. No pertenecíamos ahí. Éramos bichos raros. 

En el taller de Artes Plásticas conocí a los “chicos malos”, Seiichi y Kimiaki. Fueron los únicos que me hablaron desde el principio. Me cayeron bien y correspondí el gesto, a pesar de todas las miradas reprobatorias de las niñas “bien” que estaban en ese taller. Luego de un par de semanas de platicar durante las seis horas de clase que teníamos, terminamos siendo confidentes. Fueron ellos quienes me presentaron a Guns N’ Roses, quizá como un servicio a la comunidad, porque por aquellas épocas lo único en inglés que escuchaba era The New Kids on the Block (¡lo sé! Todos tenemos un pasado negro que esconder). Ellos también me presentaron a su otro amigo: Edgar. Ése fue el principio de una hermosa amistad, como la que auguró el guapo Bogart al final de la célebre película. Con los meses, Jimena, Gladys, Edgar, Kimiaki, Seiichi y yo nos hicimos amigos. Éramos un grupito y andábamos juntos para todos lados. 

Con ellos empecé a descubrir el mundo, la música, el amor, las fiestas. Todos juntos compartíamos las bondades de la adolescencia y lidiábamos con sus sinsabores. Las canciones de Guns venían como anillo al dedo, la banda sonora perfecta para el desfile hormonal del que todos éramos víctimas: rebeldes, groseras, ruidosas. Además, nos daban un sentido de pertenencia. En la lejana década de 1990, todavía teníamos pocos, pero claros principios y uno de ellos era la fidelidad a las bandas. En el heavy metal que manejábamos sólo había de dos sopas: o te gustaba Guns o te gustaba Mötley Crue. No podían gustarte los dos o, por lo menos, no podías decirlo públicamente. El mundo se dividía en esos dos grupos… bueno, había unos más hipster, más acá, que se sentían por encima de aquellas disputas de la pequeña burguesía y lo suyo, lo suyo era U2. Pero no nos llevábamos tanto con ellos. 






***

Escuchar a Guns se volvió costumbre. Así fue que “los Gons” viajaron hasta Avellano. “¿Ésos quiénes son?”, preguntaban los papás. “¡Ay, qué feos están. Todos greñudos y tatuados!”, exclamaba mi mamá con cierta preocupación. Diego tenía 8 años y cayó rendido a su encanto casi en el acto. Pronto empezó a usar playeras enormes con fotos del grupo (¡tenía ocho años, no había playeras metaleras de su talla!). Mi mamá todavía no deja de reclamarme que le quité la inocencia: “Cuando tenía que estar escuchando a Cri-Cri, ¡escuchaba a Guns N’ Roses!” (¡pobre, Dieguito! Todos los traumas que le he causado).  Por esas épocas mis primos Canek, Yunuen y Tona venían mucho de vista a México desde Michoacán. Así que, gracias a mí, también conocieron a “los Gons” (o Dos Arroces, como les puso su papá). 




***

Oh, oh, oh, sweet child  o'mine 

 Oh, oh, oh, sweet love of mine  

Canek me dijo que llegaría en la mañana ese día. Vendría solo, así que había un boleto disponible. ¡Bendito Dios del Rock!, porque Santiago estaba de visita por la casa y habríamos tenido que hacer muchos arreglos para que pudiera ir (o, de plano, yo no iría). Nos pusimos de acuerdo para encontrarnos todos a una hora conveniente que nos permitiera llegar al Foro Sol con el tiempo suficiente para estar ahí cuando el concierto empezara. No contaba con la lluvia de estos días. ¡Qué chinga! Santiago y yo saliendo de la gripa, no deberíamos mojarnos, el tráfico, los nervios. Tláloc se apiadó de nosotros y escampó a las 21:00 horas. ¡Bom-ba, ahora sólo falta encontrar estacionamiento rápido!

Héctor, bueno como es, se ofreció a buscar lugar y alcanzarnos, para que Canek y yo no nos quedáramos sin escuchar las primeras canciones. Le tomamos la palabra (¡muchas gracias por sacrificarte por el equipo, Héctor!). Súper nerviosos y apurados, Canek y yo nos bajamos del coche y corrimos. “No creo que empiecen puntuales”. Yo quería comprar una playera antes del concierto, pero ya no me atreví a perder el tiempo en eso. Luego Canek confesó que él también. Pero no había tiempo. Corríamos. “Estaría buenísimo que también viniera Izzy, él era el verdadero genio”, comentábamos más como pretexto para no abandonarnos al pánico. Cuando llegamos a la entrada, una fila enooorme. “¡Chale, ya ni tiempo vamos a tener para comprar la chela!”. En fin. Seguíamos en la fila cuando sonaron los primeros acordes de “It’s so Easy” (¡nooooo!) y luego, luego “Mr. Brownstone” (¡úchales!). Corrimos, encontramos los lugares que otros tipos se estaban agandallando (¡lo que pinches nos faltaba!). La señorita acomodadora les dijo que ésos no eran sus lugares (¡brutos, los suyos estaban más cerca del escenario!). Nos acomodamos, compramos la chela. Respiramos. “¡Ahhhhh, qué felicidad!”


Axl, Slash, Duff llegaron y llegaron fuerte. Más pronto de lo esperado nos soltaron “Welcome to the Jungle”, “Estranged” (¿en serio? ¡Debería ser de las últimas!), “Live and let Die”, “U could be Mine”. ¡Así, sin avisar! Tal como llegó la adolescencia en aquel lejano 1991. Héctor y Santiago llegaron justo al final de “Live and Let Die” con la calma de quien ya se comió una pizza y está listo para ver qué onda. A ver si sí la arman éstos.


***

Acorde por acorde, canción por canción, grito tras grito se fueron agolpando los recuerdos en la cabeza. Vi a ese grupito de adolescentes que escuchaban a Guns. Vi a Diego con sus playerotas, vi a Canek y Tona haciéndome travesuras. ¡Cuánto tiempo ha pasado y parece que todo fue ayer!  Guns cambió nuestras vidas y les puso música. Esas canciones fueron un curso intensivo de groserías que se podían gritar en casa y en frente de los maestros que no sabían nada de inglés. Guns nos presentó a Paul McCartney y a Bob Dylan. Las canciones nos ayudaba a curar los desamores y a sacar el coraje y la rebeldía que vienen con la adolescencia. ¡¿Cómo no íbamos a venir a recordar esos tiempo tan chidos!? ¿¡Cómo no convencí a Edgar de venir?!


Contrario a lo que esperaba, Axl todavía canta (¿por qué, Axl, por qué ya no eres el de hace 20 años? Que Mick Jagger o Bon Jovi te pasen la receta para conservarse tan bien. ¿O es tu forma de decirnos que nosotros, los de antes, ya no somos los mismos? ¡Ay, es que eras tan guapo!).  Slash sigue siendo Slash: las mismas guitarras, las mismas greñas, las mismas poses. Y Duff (¡guau!) sí que se ha conservado bien. 





Hubo poca interacción con el público, eso no es nuevo. Pero parece que a nadie le molestó (toquen, toquen y no se cansen de tocar). Desde mi punto de vista, el programa del concierto fue casi perfecto. Escuchamos todos los éxitos que a fuerza iban a tocar (“Patience”, Sweet Child O’Mine”, “Welcome to the Jungle”); las canciones de culto (“Coma”, “Estranged”), las infaltables del Appetite for Destruction (“It’s so Easy”, “Nightrain”, “Mr. Brownstone”, “Rocket Queen”), los covers (“Live and Let Die” y “Knocking on Heaven’s Door”).  Hubo espacio para que cada uno se luciera: Slash con el tema de “El Padrino” y un solo que no me esperaba de “Wish You Were Here”. Duff con “Attitude”.  Inevitablemente, sabíamos que se echarían un par del Spaguetti Incident y del Chinese Democracy, pero ¡qué se le iba a hacer!

Faltó, sin duda, “Don’t Cry”. Para mi concierto perfecto, me quedaron a deber “So Fine”, “Bad Obsession”, "You Ain't the First" y "Get in the Ring", pero estuvo bien. Puedo pasarlas por alto, porque había unas imperdonables que sí tocaron.  

El espectáculo fue bueno. Sin demasiada parafernalia. Muchos fuegos pirotécnicos para las canciones que lo ameritaban, muchas y buenas imágenes en las pantallas, algunos cambios de vestuario. Suficientemente austero para no distraer demasiado nuestra atención y para darnos cuenta que, digan lo que digan y pase lo que pase, siguen siendo Guns N’ Roses. 

Axl venía con el pie enyesado y, confieso, que así fue mejor, porque bastaba con cerrar los ojos para volver a verlo en sus shortcitos, con su paliacate, moviéndose por todo el escenario. Eso sí, quizá, nunca lo volvamos a ver. 


***


She's got eyes of the bluest skies 
as if they thought of rain 
I hate to look into those eyes 
and see an ounce of pain 
Her hair reminds me 
of a warm safe place 
where as a child I'd hide 
and pray for the thunder 
and the rain 
to quietly pass me by 


En estos días he escuchado todo tipo de opiniones. Unos, como yo, quedaron asbsolutamente satisfechos con el concierto. Para otros, fue una decepción. Supongo que depende del cristal con que se mire y qué tan importante fue Guns N’ Roses para cada quien. El concierto, para mí, fue espectacular. Quizá un poco por mis bajas expectativas. Pero, especialmente, porque comprobé que la máquina del tiempo sí existe y se llama música. En el mismo espacio y en el mismo tiempo viajé a 1991 y sentí el cariño y la complicidad de ese primer grupo de amigos en el Liceo y de esa vida fácil y alegre que teníamos mi hermano, mis primos y yo. En el mismo espacio y en el mismo tiempo regresé a 2016 y compartí una parte mía con Héctor y Santiago, quienes no me conocían en 1991. Tal vez entendieron un poco de lo que soy. O tal vez sólo pensaron que me volví loca. Al día siguiente cada uno por su parte me dijo: “¡pues sí estuvo chido, eh!”. Con eso me conformo. A ver si mi mamá no me acusa también de robarle la adolescencia a Santiago. Ni modo, estará bien robada. En el mismo tiempo y en el mismo espacio vi a esos dos Caneks: al adolescente de 1991, lleno de ganas de comerse al mundo y al padre de familia de 2016, lleno de ganas de comerse al mundo. 






***


Oh, oh, oh, sweet child  o'mine 
Oh, oh, oh, sweet love of mine 


El Guns N’ Roses de 2016 no es el que vimos en 1992 y 1993, cuando vinieron a México en el apogeo de su carrera. Además, del notable paso del tiempo, su actitud ya no es la de aquellos rebeldes rock stars que, escandalosamente, le daban vuelo a la hilacha. Habría que preguntarles, pero tengo para mí que ahora se sienten mejor con ellos mismos. ¿O sólo será  que pienso eso, porque yo ahora me siento mucho mejor conmigo misma que cuando era adolescente? ¿Será porque, aunque recordarla es maravilloso, ya nunca regresaría a esa época? 


Axl, Slash y Duff están de gira por razones que sólo ellos conocen. Quizá la principal sea la lana, pero hay también algo de cerrar heridas del pasado, poner todo en su justo lugar y seguir adelante. Nos dieron un concierto sanador, nostálgico y esperanzador. Se siente bien saber que se puede viajar a 1991 cuántas veces se quiera, pero se siente mucho mejor saber que al regreso hay una vida que es todavía mejor y que en mucho se explica por ésos que fuimos antes y a los que hemos ido enterrando y perdonando poco a poco para poder renacer, reinventarnos y vivir. Se siente bien saber que las rencillas se pueden superar y los otrora amigos pueden volver a reunirse, aunque sólo sea momentáneamente, para ¿sanarse?, ¿despedirse?, ¿darnos cuenta que nada se crea ni se destruye, sólo se transforma?


***

Where do we go? 
Where do we go now?
Where do we go?


Sweet child
sweeeeeet chiiiiild
of mineeeeeeeeeeeee






Pensamientos aleatorios:

  • Aprendí una cosa: "November Rain", "Don't Cry" y "Estranged" forman la "trilogía de Guns N' Roses". Las tres dedicadas a Stephanie Seymour, la guapísima otrora novia de Axl que sale en el video de "November Rain". Gracias, Canek, por sacarme de la ignorancia. 
  • No, Tona, no tocaron "La Culebra". 
  • Última reflexión: ¡qué bueno que no era taaaaan feminista en la secundaria! Es que poniendo atención, muchas letras son muy misóginas. En mi defensa, podría decir que no las escuchaba con atención y que me gustaba la música. Pero sí las escuchaba con atención, sabía lo que decían y aún así las cantaba. 

***

Acá el setlist completo con el álbum y el año de creación: 


It's so Easy (Appetite For Destruction, 1987)
Mr. Brownstone (Appetite For Destruction, 1987)
Chinese Democracy (Chinese Democracy, 2008) 
Welcome to the Jungle (Appetite For Destruction, 1987) 
Doble Talkin' Jive (Use Your Illusion I, 1991) 
Estranged (Use Your Illusion II, 1991) 
Live and Let Die (Use Your Illusion I, 1991) 
Rocket Queen  (Appetite For Destruction, 1987)
U Could be Mine (Use Your Illusion II, 1991)  
Attitude (The Spaguetti Incident?, 1993) 
This I Love (Chinese Democracy, 2008) 
Coma (Use Your Illusion I, 1991) 
El tema de El Padrino. Slash. Solo
Sweet Child O'Mine (Appetite For Destruction, 1987)
Civil War  (Use Your Illusion II, 1991) 
Better (Chinese Democracy, 2008) 
How I Wish You Were Here. Instrumental. Cover a Pink Floyd
November Rain (Use Your Illusion I, 1991) 
Knockin' on Heaven's Door (Use Your Illusion II, 1991)  
Nightrain (Appetite For Destruction, 1987)

Encore:

Patience (Lies, 1988)
The Seeker. Cover a The Who
Paradise City (Appetite For Destruction, 1987)

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Respuestas de la trivia urgente y necesaria 2013

Aquí las respuestas de esta trivia. Puro clásico.

Pregunta 1. 

Pícaros ladrones (Small Time Crooks). Dir. Woody Allen, 2000. 

Típica película de Woody antes de que se fuera a filmar por el mundo e hiciera cosas más divertidas. No es mi favorita, pero encontramos lo que sabemos que vamos a encontrar: personajes mediocres, conflictuados, que se meten en líos innecesarios y, que por eso nos hacen reír. Como escenario, la grandiosa Gran Manzana con sus conflictos y majestuosidad que sólo Woody Allen puede retratar. 

¡Facilísima! Aquí el trailer. 




Pregunta 2. 

El objeto antes llamado disco, Café Tavcba, 2012. 

Último disco del CafeTa y pretexto para organizar esta trivia. Por si ya se les olvidó el ganador se irá al concierto que, para cerrar su gira, estos muchachos darán en el Palacio el próximo 7 de diciembre. Si aún no tienen este disco, no sé qué esperan para ir a comprarlo ¡ya, hoy! Es, sin duda, una de sus mejores producciones. Decidieron hacer un disco y se reinventaron y se reivindicaron. Se nota mucho su madurez emocional y artística. Además de que es el primer que graban en un estudio con gente que los estaba mirando y juzgando. Un disco mucho más equilibrado que los anteriores y que, ya dije, los consagra. Aquí les dejo esta rolita que es de mis favoritas y que escucharé en breve. ¡Uhhh!




Pregunta 3. 

El otrora guapísisisimo Donovan (Donovan Phillips Leitch). Músico inglés (¿de dónde más?) que emergió en la turbulenta década de los 60 y que tiene un ritmito bastante parecido al de Dylan, pero en versión inglesa. Donovan anda por ahí rolando todavía, así que si no lo conocen, vayan y compren sus discos. Para que se animen les dejo aquí uno de sus grandes éxitos que, segurito, han escuchado. 



Pregunta 4. 

Viaje a Darjeeling (The Darjeeling Limited), Dir. Wes Anderson, 2007. 

La imagen era del talentosísimo Adrien Brody que, como bien dijeron, gana por una nariz. Una road movie súper colorida del loquísimo y muy imaginativo Wes Anderson que narra el reencuentro de tres hermanos (Adrien Brody, Owen Wilson y Jasn Schwartzman) que emprenden después de la muerte de su padre. Divertidísima comedia que tiene a la enigmática India como escenario. 

Aquí les dejo el trailer. Nótese como sólo se requiere un buen director para que el insulso de Owen Wilson nos caiga bien.  El soundtrack es buenísimo también. 



Pregunta 5. 

Antonio Carlos Jobim. Padre único e indiscutible del bossa nova. Nacido en Río de Janeiro, este muchacho logró trascender tanto que logró lo que logran todos los consagrados: sus composiciones son música típica de elevador... Obviamente, han escuchado su hit de hits, "Garota de Ipanema", que debe ser una de las rolitas más covereadas de todos los tiempos. Uno de sus discos no debe faltar en su discoteca (o en sus listas de reproducción). Siempre fresco, siempre cool, siempre Jobim. Aquí les dejo mi canción favorita con la que para mí es su mejor intérprete, la guapísima Elis Regina. Esta canción ya se las había puesto en otra trivia. ¿Ven lo barco que fui? 




Pregunta 6. 

Ciudadano Kane (Citizen Kane). Dir. Orson Wells (no confundir, por favor, con George Orwell), 1941. 

Otro clásico de clásicos. Esas películas que se deben ver y ver, porque a la primera no se entiende (y se puede uno hasta quedar dormido, no es que yo me haya quedado dormida la primera vez que la vi). Triste y melancólico repaso por la vida de Charles Foster Kane, un magnate de los medios que muere solo, más solo que un perro. La película está considera como una de las mejores películas de la historia, que es casi libro de texto para cualquiera que quiera entender de o hacerle al cine. Hace poco me enteré que fue su ópera prima (¡no mamar!) y que para filmarla mandó a hacer unos lentes especiales. ¡Eso es ser genio y no pedazos! Si no la tienen, cómprenla ya y véanla, véanla y véanla.  Aquí un cacho. 




Pregunta 7. 

Use Your Illusion II, Guns N' Roses, 1991. 

Portada del cuarto disco de GnR y, desde mi punto de vista, el mejor álbum de Axl, Slash y sus compinches. Además es su último disco, disco, porque no podemos decir que el Spaguetti Incident es un álbum... ¡seamos serios! 

La portada de este disco está basada en una obra de Rafael y fue buena elección, porque este disco es también una obra maestra. Genial de principio a fin. Todo esto es muy debatible y, seguramente, los fans de GnR tendrán mucho que decir al respecto, pero si hubiera que quedarse con un disco de ellos, éste sería el indicado. Aquí la mejor rolita del disco y la mejor rolita en la historia musical de los Dos Arroces. ¡Disfruten!



Pregunta 8. 

Little Creatures, Talking Heads, 1985. 

Sexto álbum de esta banda  integrada por David Byrne, Chris Frantz, Jerry Harrison y Tina Weymouth. Súper ídolos de la década de 1980 y otro de esos grupos que hay que escuchar y escuchar para descubrir cosas nuevas cada vez.  A ellos los descubrí hace no tanto, así que incursionan a esta trivia. Aquí la primera rolita del disco, fresquita para que no digan. 



Pregunta 9. 

El Padrino (The Godfather), Dir. Francis Ford Coppola, 1972. 

Otro clásico de la cinematografía gringa y, por ende, mundial. Protagonizada por el ya-no-guapo Marlon Brando (todo por servir se acaba), quien encarna a Vito Corleone, capo de la mafia y más malo que la madrastra de Cenicienta... o bueno, tal vez, no. Quizá, también, la única película que supera, por mucho, al libro que le sirvió de pretexto al buen Coppola para filmar. La imagen que les puse es de la secuencia final que es una chingonería: chequen que el primer corte llega hasta el minuto tres y cacho, ¡para que no se anden burlando de los planos largos!

Otra que estaba muy fácil. 



Pregunta 10. 

2001: Odisea del espacio (2001: A Space Odyssey). Dir. Stanley Kubrick, 1968. 

Para cerrar con los lugares comunes de esta trivia, esta joyita de otro geniecito del cine. Ciencia ficción, súper efectos especiales, historia de la humanidad, la insignificancia del ser... y cualquier otro tema, cualquier otro significado que le quieran encontrar. Una muestra más de cómo la locura tiene sus cosas chidas. Para todos mis amigos amantes de la ciencia ficción, que dicen que yo puro krashkamarashka en las trivias.  

Aquí la secuencia con la elipsis más grande en la historia del cine. O sea, ¿cómo?: minuto 6.53 y ¡zaz! 






martes, 3 de diciembre de 2013

Resultados de la trivia urgente y necesaria 2013

Muchachos queridos:

La trivia urgente y necesaria 2013 ha casi llegado a su final. ¡Muchas gracias a todos por participar! Como todos los años, esto ha sido muy divertido y tienen que aceptar que ésta ha sido la trivia más barco que he organizado en mi larga trayectoria triviesca. 


Tenemos un empate entre Bruno y Manuel. ¡Hijoles, no me gusta poner a competir a la familia, pero así lo han pedido!

El desempate será mañana. Pondré dos imágenes y ustedes tendrán que responder qué es. Aquí ganará el primero que responda correctamente ambas preguntas. 

¡Suerte!

Así quedó la tabla de resultados: 

1. Bruno y Manuel en empate con 11 puntos (recuerden que la de Café Tacvba valía dos puntos). 
2. Sonia y Rogelio con 8 puntos. 
3. Pepe y Miguel Ángel con 3 puntos. 
4. Paola y Luis con 2 puntos. 
5. Sergio, Roberto, René, Pepe Ocaña, Iliana y Daniela con 1 punto. 

¡Muchas gracias a todos! 

Un abrazote y nos vemos por acá el año que entra.